La sección El cine continúa de la Semana Internacional de Cine de Cuéllar arranca mayo con una propuesta de altura: tres películas rodadas por Luis Buñuel durante su etapa mexicana que figuran entre las grandes obras del cine universal. Una colaboración con la Embajada de México, la Fundación Televisa, América Móvil y la Cineteca Nacional de México hace posible que el público de Cuéllar pueda ver, o revisitar, estos títulos imprescindibles en pantalla grande. Tres fechas, tres películas, tres razones de peso para no perderse ninguna.
Buñuel en México: cuando el exilio se convirtió en libertad
Luis Buñuel llegó a México en 1946 huyendo del franquismo y del olvido. Llevaba más de una década sin rodar una película cuando el productor Óscar Dancigers le tendió la mano. Lo que vino después es historia del cine: el aragonés de Calanda rodó en tierras mexicanas veinte de sus treinta y dos películas, convirtiéndose en una figura central de la cinematografía del país. Algunas fueron trabajos de encargo que él mismo las llamaba películas alimenticias, pero otras son puro Buñuel: cine personal, rabioso, surrealista, incómodo y absolutamente necesario.
Las tres obras que llegan a Cuéllar este mayo pertenecen a ese segundo grupo: las que le dieron reconocimiento artístico internacional y le permitieron hablar con total libertad sobre la pobreza, la fe, la burguesía y la condición humana.
8 de mayo Los olvidados (1950)
La película que escandalizó México y enamoró Cannes
Hay películas que cambian la forma en que el cine mira el mundo. Los olvidados es una de ellas. Buñuel se adentró durante tres años en los barrios más pobres de la Ciudad de México para documentarse con rigor antes de rodar. El resultado fue una película cruda, sin concesiones, sobre niños que malviven en la marginalidad urbana: sin familia, sin futuro, sin red.
El propio director lo explicó sin rodeos: quería retratar la triste condición de los humildes sin embellecerlos, porque, decía, odiaba la dulcificación del carácter de los pobres. El fotógrafo Gabriel Figueroa uno de los grandes de la historia del cine captó con su cámara un Nonoalco árido, golpeado por el sol, donde se construía un México moderno sobre la miseria de una juventud desposeída.
El estreno en México fue un escándalo. La prensa la atacó, el gobierno frunció el ceño y parte del público pidió la expulsión de Buñuel del país. Un año después, en Cannes, el director ganó el Premio a la Mejor Dirección en el Festival. La película fue declarada Memoria del Mundo por la UNESCO en 2003 y figura en el número 2 de las 100 mejores películas del cine mexicano según la crítica especializada.
Verla hoy sigue doliendo. Eso dice todo.
22 de mayo Nazarín (1959)
Fe, fracaso y la quijotesca cruzada de un cura sin ilusiones
Casi diez años después de Los olvidados, Buñuel retomó un proyecto que le había obsesionado desde su llegada a México: adaptar la novela homónima de Benito Pérez Galdós. Con el apoyo del productor Manuel Barbachano, trasladó la historia al México de la dictadura de Porfirio Díaz y le dio a Francisco Rabal el papel de su vida.
Nazarín es un sacerdote de pueblo que vive su fe con absoluta integridad, compartiendo su pobreza con los necesitados. Pero el mundo, implacable y pragmático, no tiene sitio para alguien así. Buñuel, que era ateo convicto, construyó paradójicamente uno de los personajes más profundamente espirituales del cine del siglo XX: un hombre a medio camino entre Cristo y Don Quijote, martirizado sin misericordia por la realidad que lo rodea.
El director conservó lo esencial del personaje de Galdós, pero adaptando ideas formuladas cien años antes a su propia época y geografía. El resultado ganó el Premio del Jurado en Cannes en 1959 y fue restaurada digitalmente por el Laboratorio de Restauración de la Cineteca Nacional de México a partir del negativo original en acetato de 35 mm, con 135.761 cuadros recuperados. La copia que se proyectará en Cuéllar es esa misma versión restaurada.
Una película que incomoda por partida doble: a los creyentes y a los escépticos. Exactamente como le gustaba a Buñuel
29 de mayo Ensayo de un crimen (1955)
La sátira más negra y divertida que Buñuel rodó en México
Si Los olvidados duele y Nazarín inquieta, Ensayo de un crimen también conocida como La vida criminal de Archibaldo de la Cruz divierte y perturba a partes iguales. Basada libremente en una novela del dramaturgo mexicano Rodolfo Usigli, con guión del propio Buñuel y Eduardo Ugarte, es una sátira tan brillante como perturbadora sobre la burguesía, el deseo y la impostura masculina.
Archibaldo de la Cruz (interpretado de forma magnífica por Ernesto Alonso) es un hombre de mediana edad, solitario, fetichista, que está convencido de ser un asesino en potencia. El problema o el chiste es que las mujeres a las que desea eliminar acaban muriendo por circunstancias completamente ajenas a sus actos. Buñuel arremete una vez más contra los gustos y costumbres de la clase alta, pero esta vez con una ironía feroz y un humor negro que hacen del espectador cómplice involuntario de las fantasías del protagonista.
Es la película más hitchcokiana de su etapa mexicana, con toques claramente freudianos y una puesta en escena que demuestra, una vez más, la maestría de Buñuel para construir grandes películas con presupuestos ridículos. Una joya injustamente menos conocida que el resto de su filmografía
La Sala Alfonso de la Torre como espacio cultural de referencia
La elección de la Sala Alfonso de la Torre como sede del ciclo refuerza el compromiso de la SiCC con los espacios culturales de proximidad y tradición.
Información práctica
- Inicio del ciclo: 8 de mayo de 2026
- Frecuencia: los viernes de mayo: 8, 22 y 29 de mayo
- Días de proyección: viernes, a las 20:30H
- Lugar: Sala Alfonso de la Torre
- Organiza: Semana Internacional de Cine de Cuéllar (SICC)
- Entrada: Gratuita hasta completar aforo.